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“Con 150 likes, Facebook sabe más de ti que tu madre”

Entrevista a Víctor Sampedro en Papel, la revista diaria de El Mundo. Realizada por Pedro Simón, debaten sobre la sobresaturación conectiva y la necesidad de adoptar una dieta digital que nos permita recuperar el control sobre nuestra identidad virtual y los datos que producimos en Internet. A continuación, reproducimos la entrevista, publicada el 1 de junio de 2018. La podéis leer originalmente en este enlace.


Sufrimos sobrepeso con las redes, empacho con el móvil, acidez con la hiperconexión. Pero seguimos comiendo a lo bestia.

Glotones virtuales sin freno, nos comunicamos sin hacer la digestión. En la bacanal online, Facebook, Twitter y cía nos ceban gratis porque nos prefieren gordos: el negocio consiste en ordeñar nuestros datos.

Esta es la parábola de Dietética digital (Icaria Editorial), donde el profesor Víctor Sampedro (Lugo, 1966) nos invita a elegir mejor lo que consumimos. A degustar internet de otro modo. Y a adelgazar.

¿Qué es la obesidad digital?
Es el exceso de uso y de conexiones. Al final te pesa tanto que prescindes de la experiencia vital más cercana. Cuando tienes sobrepeso digital, ese tiempo y ese espacio virtuales empiezan a sustituir a lo que eran tus espacios sociales, territorios donde practicas la exclusividad de la reciprocidad, la intensidad del contacto físico y de la relación presencial.
¿Cómo combatirla?
Cerrar internet o prohibir los móviles, además de imposible, sería como ilegalizar la comida para combatir la obesidad. Hay que volver a retomar el control sobre el teclado, siendo conscientes de que hoy en día, en nuestro tiempo de ocio, estamos trabajando para la industria del big data. Es inconsciente el que dice: «A mí no me importa que me espíen porque así me ofrecerán las cosas que más me gustan». Sí, pero a lo peor no las que más te convienen.
¿Saben más de nosotros de lo que pensamos?
Un estudio de Facebook dice que con 150 likes saben más cosas de ti que quien te parió y con 300, más que tu pareja. Porque en todo momento la tecnología registra en tiempo real. Ese es el verdadero filón. Algo que no ocurre con el cuaderno, que se puede quemar, o con esta conversación, si nadie la graba. Que no dejan rastro.
El sociólogo George Ritzer habla de la ‘McDonaldización de la sociedad’. Tú, de la ‘McTele’. ¿Somos ganado vacuno?
Lo que hace Zuckerberg es pastorearnos como rebaños digitales en unas mal llamadas comunidades digitales, que en realidad son llamadas data farm (granja de datos). Ahí experimentan con nosotros según nuestro perfil y se nos utiliza como vías propagandísticas y publicitarias. El secreto es que las redes y la industria digital nos han puesto a trabajar en la cadena de montaje sin que nos demos cuenta. El fin es mantener a la gente en frenética actividad digital, como hámsteres en una rueda.
Jobs no quería a sus hijos adolescentes con móviles.
El dealer no quiere la droga en casa. Es lo que dicen los programadores y diseñadores de webs: «Cuando tenía 20 años me quería comer el mundo; ahora no me quiero comer a mis hijos». La gente de la industria sabe que esta tecnología supone monitorizar al mundo: prever el destino, anticipar reacciones… Ellos saben que hay un componente adictivo en esto. Las interfaces, los sonidos, las respuestas están testadas ad infinitum para mantenernos ahí el mayor tiempo. Cada vez te generan más dopamina.
Hablas con esperanza de los ‘millenials’. Dices que la maquinaria digital no ha triturado su subjetividad.
Es maravilloso ver a los adolescentes y comparar los modelos que hay en los realitys y en las redes y observar que son mucho más tiernos, mejores personas. Si sus únicos modelos fueran online serían descerebrados.
¿Para qué convertirse en el centro de atención del resto?
Para satisfacer el ego. Y para construir una imagen de victoria que encubra las derrotas de tu vida cotidiana. Estamos en un mundo en el que el desprecio hacia los demás es el punto de arranque de la autopromoción.
A los críticos como tú os llaman tecnófobos. Casi luditas. ¿Qué alega?
Adoro las máquinas. Pero las máquinas que puedo controlar. No las que nos controlan.
¿Qué ciudadanía está generando esta obesidad digital?
Una ciudadanía sin atributos, que tiene que estar demostrando todo el tiempo lo que vale. Hay un impulso de autopornificación brutal. Es un autoformateo que responde a la mirada ajena, no a la mirada que tienes hacia dentro o la que tienen de ti los que más te quieren.
¿Qué hacer con un trol?
Ignorarlo. Tus temas no le interesan, no le interesa un acuerdo, lo único que quiere es pillar tu energía para seguir cobrando entidad. Si te peleas con un cerdo, a él le puede gustar, pero tú puedes salir muy ensuciado.
¿Qué propones con tu dietética digital?
Hay que reprogramar. Hay que pedirle a los poderes públicos que igual que han hecho carriles-bici nos permitan crear insfraestructuras propias, que nos apoyen en ello. Hay que volver los algoritmos contra el Gran Hermano. Demandar cambios. No hay que entrar en red para exhibirnos, sino para hacer cosas en común. De manera que te conviertas en servidor, en el doble sentido de la palabra.

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