Recetario

Plato 7 – Lo que la cocina esconde

El ingrediente principal de este plato es el reality, precedente de las redes digitales, y que llamamos McTele. Hemos escogido la serie de televisión UnReal (en español “Irreal”). Se trata de una serie de ficción que parece un documental sobre un concurso televisivo. Lo disecciona con precisión; ver UnReal permite hacerle una autopsia a este género. Y plantea un ejemplo muy ilustrativo de reprogramación. Muestra cómo se cocinan las recetas prefabricadas para recabar audiencia: reutilizando sobras y encubriendo malos olores con las especias del sensacionalismo y el morbo. La serie permite entrar en los fogones de la McTele para que veamos las condiciones insalubres en las que se produce y lo tóxica que resulta, incluso para los chefs.

La trama gira en torno a Rachel, una productora de televisión (se encarga de que los programas se desarrollen al dictado del propietario del formato). Rachel vuelve a Everlasting (un reality show inspirado en The Bachelor), programa en el que trabajaba y del que fue despedida por montar un altercado. Fue su “despedida” de la última temporada. Por su talento y porque el suceso que protagonizó aumentó la audiencia, la directora del programa, Quinn King, le ofrece trabajo de nuevo. Es una oferta envenenada, no tiene alternativa. Se enfrentará las tensiones que le hicieron colapsar. Está obligada a manipular a las candidatas que deben conquistar al “galán” y convertirse en su “esposa”. La misión de Rachel se resume en mantener y subir el número de espectadores a cualquier precio. Pondrá en venta su integridad moral y hasta física.

Una tapa

Los realities se parecen bastante a las redes. Aunque disimulen sus funciones, guardan muchas similitudes. Los realities se disfrazan, como su nombre indica, de documentales. Y las redes “sociales” son “comerciales”: venden perfiles publicitarios. Como la McTele, dicen ser “democratizadoras” y “populares”. Ofrecen convertir en celebrities o influencers a cualquiera. UnReal desmonta estas promesas. Gira las cámaras hacia quienes las manejan; o mejor dicho, coloca cámaras detrás de las cámaras. Así vemos el “backstage”, la tramoya del espectáculo. Sarah Gertrude Shapiro (la creadora de la serie), basándose en su experiencia profesional, hackea la McTele y alerta sobre la manipulación imperante. Abre el código de los realities, mostrando los algoritmos que manipulan la telerealidad. Deja ver los ingredientes tóxicos y de pésima calidad con los que la industria del espectáculo alimenta al público. Y, no menos importante, plantea un debate de fondo sobre el rol de las mujeres en la televisión y, por extensión, en la sociedad.

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