Recetario

Plato 6 – El MasterChef que descubrió el pastel

Un documental aporta uno de los platos centrales de este Recetario. Recoge una de las historias más importantes de los últimos tiempos: las filtraciones de Edward Snowden sobre el espionaje digital de los EE.UU. Abordaremos su impacto, global y masivo, para la democracia y los derechos humanos. La magnitud de esta historia permite contarla de muchas maneras y en diversos formatos. Escogemos el registro más directo y preciso de los hechos. Citizenfour los documenta de primera mano y con el testimonio de Snowden. Su directora, Laura Poitras, le sigue durante el proceso de liberación de la información que confirma dos hechos fundamentales. Uno, la flagrante y permanente invasión de nuestra privacidad e intimidad. Otro, el espionaje a gobiernos nacionales e instituciones internacionales. El primero afecta nuestros derechos fundamentales. Y el segundo, al orden geoestratégico. En ambos casos el riesgo procede de la colaboración de las corporaciones tecnológicas con el Gobierno estadounidense.

En enero de 2013, Poitras comenzó a recibir mails encriptados de una fuente anónima de la NSA: quería hacer pública una documentación extremadamente sensible. El nombre en clave del remitente era “citizenfour”, el pseudónimo escogido por Edward Snowden. La información que poseía demostraba la existencia y explicaba el funcionamiento de la vigilancia digital de EE.UU. en el contexto de la Guerra contra el Terror. Poitras filmó los encuentros que se organizaron en la habitación de un hotel en Hong Kong, donde se refugió Snowden. Con los periodistas Glenn Greenwald (a quien también contactó Snowden) y Ewen MacAskill, de The Guardian, planificaron contar una noticia que sacudiría el mundo y pasaría a la historia.

Una tapa

El tercer milenio arranca con la digitalización de numerosos ámbitos personales y sociales. Asimismo, el terrorismo yihadista emerge como principal amenaza bélica. Parecieran dos dinámicas globales enfrentadas: el mundo abierto de Internet y la cerrazón del fundamentalismo. Los atentados de las Torres Gemelas, dieron la justificación ideológica para implantar un sistema de monitorización. Gracias a gente como Snowden, porque no ha sido el primero ni el único en hacerlo, conocemos los excesos que el poder comete cuando nadie le vigila.

Hablaremos de las figuras del whistleblower/alertador (filtrador de información) y el hacker (entusiasta de la tecnología). Ambas son imprescindibles para entender el complejo sistema tecnológico y político. Y ayudan a replantear el rol de la ciudadanía y el periodismo en una alianza que ejerza de contrapoder. Si no trabajamos juntos, para defendernos de la concentración y los usos antidemocráticos del poder, estamos (como nuestros datos) vendidos. Los trabajadores o los usuarios digitales más cualificados nos enseñan a defender nuestras libertades, los derechos humanos y la democracia.

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