Recetario

Plato 4 – El festín del César

Este es el último episodio que seleccionamos de Black Mirror: El Momento Waldo (2×03). La historia tiene como protagonista a Jamie, un cómico mediocre que da vida a un personaje de dibujos animados: un irreverente y maleducado oso azul, llamado Waldo, y estrella de un programa de infoentrenimiento sobre la actualidad (late night show). Una noche, Waldo entrevista a Liam Monroe, candidato conservador y favorito para ser elegido miembro del Parlamento. Sus quejas por el trato recibido dan visibilidad a Waldo y los directivos le ofrecen un programa para él solo. Para cobrar más notoriedad, al dueño de la cadena se le ocurre que Waldo se presente como candidato. Perseguirá e increpará a Monroe desde una caravana con pantalla. Finalmente, el monigote acaba presentándose a las elecciones. Por otra parte, Jamie entabla una relación sentimental con la candidata laborista, Gwendolyn Harris, complicando la situación de ambos. Waldo se convierte en un ídolo de masas, que no para de vapulear a sus adversarios y crecer en las encuestas. Pero esto obliga a que Jamie tome una decisión sobre su destino: dejarse absorber por el monstruo que ayudó a crear o frenarlo.

Una tapa

La política se ha convertido en un entorno mediatizado y digitalizado. Los medios convencionales y las tecnologías digitales alteran – como en otros muchos campos – elecciones y referéndums. En paralelo al aumento de desconfianza ciudadana, los trolls campan a sus anchas y se cuelan en nuestras pantallas. El debate y la deliberación necesarios en democracia son relegados por el enfrentamiento y el conflicto; constantes, sin otro objetivo que llamar la atención. Para ello tienen que ser (o parecer) políticamente incorrectos. Solo así superan el umbral de saturación de los votantes. Dicho umbral no para de subir, tanto como el ruido necesario para hacerse notar. Porque la meta del discurso político ya no reside en encontrar soluciones o acuerdos. La mentira y la manipulación gobiernan en pseudocracia, sostenida con el fervor de los creyentes en la ciberdemocracia.

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